domingo, 1 de febrero de 2009

Monótono

Mi vida continúa pero me siento estancado en el mismo punto. Creo recordar cuando llegué a Caracas para empezar la universidad, me sentía casi igual a como me siento hoy. En aquel momento no tenía a nadie y me abrumaba no saber cómo iba a ser ese nuevo comienzo en una nueva ciudad. Hay muchos paralelismos entre aquella situación y mi presente. Hoy sigo sintiendo incertidumbre, pero ya no por estar en otra ciudad, sino por no saber qué es lo que me depara el futuro. Otra ojeada hacia atrás me devela que estoy igual, sigo sintiéndome solo y hoy me da miedo que en cinco años vuelva a chequear y me encuentre en el mismo lugar.
Sigo pensando, viendo más hacia el futuro e imagino qué ocurrirá cuando envejezca. Hoy lo que me mueve es la posibilidad de cambio, pero me pregunto qué pasaría si me sigo viendo inmerso en la misma situación a medida que se me acaba el tiempo y las energías para pretender cambiar. No sé si una vejez así sea tolerable.
Hoy es uno de esos días en los que me quedo desesperanzado. No sé si las razones que tengo para vivir mi vida tienen el peso suficiente como para sostenerla y me da miedo pensar que algún día se pueden quebrar los cimientos que sostienen ese edificio.

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